Time-lapse o sobre la historia natural de la arquitectura.


 Greenaway

Time-lapse o sobre la historia natural de la arquitectura. Por: Gonzalo Carrasco Purull.

Una historia natural

En su película de 1986 “A Zed & Two Noughts”, el arquitecto y cineasta Peter Greenaway narró la historia de dos hermanos gemelos – Oliver y Oswald Deuce – que trabajan en un zoológico y que estaban obsesionados con la observación de los distintos grados de descomposición de la materia, una fijación que se intensificó luego de que sus esposas fallecieran cuando su auto colisionó con un cisne. Fue así que para registrar y documentar el avance de la muerte y el retroceso de la vida a través de la descomposición de los organismos (que es una de las formas que la vida natural implica) fue que Oliver y Oswald comenzaron a fotografiar cuerpos de animales muertos en una serie de tomas separadas, que posteriormente al ser montarlas en una película continua, era capaz de reconstruir una dimensión de la vida – que a raíz de la velocidad de los procesos involucrados – había permanecido desconocida para los sentidos.

La técnica que ambos hermanos aplicaban en la película de Greenaway es el hoy por hoy famoso “Time-Lapse”, una técnica que si bien ha estado disponible desde los comienzos del cine, ahora se ha hecho masiva dado que los medios con los cuales es posible filmar una película de estas características, son más accesibles. En la actualidad basta una cámara con capacidad para imágenes de alto rango dinámico (de sigla HDR, la cual requiere del triple de exposiciones que una cámara corriente) y la utilización de programas como el Silicon Valley Timelapse, para tener el equipo necesario para realizar una filmación en Time-Lapse.

En sus inicios esta técnica fue empleada sobre todo en el ámbito de la ciencia, que de forma similar a los hermanos Deuce de la película de Greenaway, buscaba dar cuenta de aquellos procesos que debido a su velocidad escapan a nuestro rango de percepción. La formación de las nubes, la germinación de una semilla, el heliocentrismo de las plantas o el nacimiento de un pájaro desde su huevo, fueron las dimensiones de la vida natural que la técnica del Time-Lapse ayudó a hacer visible. Sin embargo, fue en los años ochenta cuando esta técnica fue adoptada por cineastas a quienes no precisamente les interesaba el registro del mundo natural con fines científicos, sino que principalmente el de los entornos antrópicos, a los cuales pertenecen la arquitectura y la construcción de ciudades. Y es en este punto donde me quisiera detener.

Un sistema de representación está condicionado tanto por sus medios como por sus fines. La perspectiva por ejemplo, en cuanto sistema de representación estuvo relacionada desde sus inicios a unos medios que la posibilitaban – los distintos componentes de la pirámide visual renacentista: observador, punto de fuga, rayos visivos, línea del horizonte – así como sistema de representación sujeto a unos fines muy específicos, como fue la construcción de una “ventana” desde esta realidad a una “realidad otra” ubicada al otro lado del cuadro. Fue así que en el caso de la perspectiva no solo los modos de representación, sino que también los fines, ayudaron a conforman aquello que llamamos el sistema de representación perspectivo, que no fue otra cosa que la construcción de un cierto modo o manera de ver. En definitiva, la construcción de una particular “mirada”.

De ahí es que el desplazamiento de la técnica del Time-Lapse desde el registro de unos “procesos naturales” a unos “procesos antrópicos”, implica necesariamente que estos últimos sean “leídos” desde una mirada que privilegia principalmente aquello que se busca atrapar en los procesos pertenecientes a la vida natural. O sea, aquellos caracterizados por el cambio y la persistencia.

De ahí es que el registro mediante la técnica del Time-Lapse de arquitecturas y ciudades nos devuelva una dimensión de estos principalmente desde la forma de los procesos en que se ven involucrados. Arquitectura y ciudad vendrían a ser en este caso aquello que persiste, o al menos ofrece una cierta resistencia. Por otra parte, tanto las personas como los ciclos de día y noche, las transformaciones del clima y de las estaciones, tienen en común todo aquello que es mudable y variable. En ambas categorías – de lo que persiste y lo que cambia – dan forma a aquello que podríamos llamar, y considerando que en la actualidad prácticamente todo el planeta está urbanizado, como la “Historia Natural de las ciudades”.

Koyaanisqatsi (1982).

Dentro de este enfoque es que destaca la película Koyaanisqatsi (1982) del director y activista norteamericano Godfrey Regio (1940). Koyaanisqatsi – que significa “vida desequilibrada” en lengua Hopi – fue la primera entrega de la trilogía Qatsi. Tanto esta como la segunda  (Powaqqatsi o “vida en transformación”) y la tercera parte (Naqoyqatsi o “la vida como guerra”) abordan los principales hechos que marcaron al siglo XX desde una mirada crítica respecto a la forma como la humanidad ha llevado la transformación de su ambiente hasta el punto de volverse incluso contra sí misma. Dentro de esta trilogía es que destaca una particular secuencia de Koyaanisqatsi (http://goo.gl/TAzNr ) donde se muestra el abandono y posterior demolición de uno de los conjuntos urbanos señeros de la urbanística moderna norteamericana, como fue el conjunto habitacional de Pruitt-Igoe (San Luis, Missuri; 1954-55). Diseñado por el arquitecto Minoru Yamasaki (1912-1986) – que también fue el autor del World Trade Center de Nueva York (1966-2001) – Pruitt-Igoe no sólo fue representativo de toda una época caracterizado por el activo rol que jugó el Estado en la provisión de viviendas económicas para las clases bajas, sino que también, y al menos de acuerdo al historiador de la arquitectura Charles Jencks, marcó con su demolición a las tres de la tarde del 16 de marzo de 1972 el término de toda una época, como fue el fin de la arquitectura moderna

Valiéndose tanto de material de archivo como de vistas aéreas, y acompañado por la banda sonora a cargo de Phillip Glass, fue como  Geoffrey Regio mostró el proceso de degradación de la materia construida – en este caso un fragmento de la ciudad de San Luis –  y su posterior sustitución por un nuevo entorno antrópico, como aquel formado por las acristaladas fachadas de unas torres corporativas de un distrito de la ciudad de Los Angeles. Un nuevo tipo de ciudad cuyo destino – al menos como lo presenta Regio – a la larga no será muy distinto al que le tocó al conjunto de Yamasaki. Es así como en Koyaanisqatsi la ciudad al igual que un cuerpo se encuentra sujeta a los cambios tanto de declive como de renacimiento. Un entorno altamente entrópico en donde la arquitectura resiste en la medida de sus fuerzas.

Koyaanisqatsi (1982).Sur del Bronx, ca. 1980.

Koyaanisqatsi (1982). Interior de uno de los bloques de Pruitt-Igoe.

Koyaanisqatsi (1982). Fachada de uno de los bloque de Pruitt-Igoe momentos antes de ser demolido.

Koyaanisqatsi (1982).  Pruitt-Igoe antes de la detonación.

Koyaanisqatsi (1982).  Pruitt-Igoe es demolido.

Koyaanisqatsi (1982).  Skyland de la ciudad de Los Angeles en medio del smog.

Koyaanisqatsi (1982).  Edificios de oficinas en el Century Park East, Los Angeles, CA.

Koyaanisqatsi (1982).  Downtown Centen, Los Angeles, CA.

Chronos (1985) y Baraka (1992)

Si bien Geoffrey Regio empleó parcialmente la técnica del Time-Lapse en sus películas, será el cineasta norteamericano Ron Fricke quien no sólo realice una película filmada en su totalidad con esta técnica, sino quien llevaría este procedimiento a su nivel más alto. Fue así como en 1985 con la película  Chronos (http://goo.gl/94UUr), Fricke ofreció un viaje a través de gran parte de la historia de la arquitectura occidental: desde los primeros asentamientos humanos hasta nuestras actuales metrópolis. En Chronos – y tal como lo adelanta su título – lo central es lo permanente y su relación con lo cambiante, así como la arquitectura entendida principalmente como perpetuidad – una condición que la vincula fuertemente con la naturaleza – y el hombre quien con sus usos y sus actos, se haya asociado en cambio con aquello que se encuentra en constante cambio. Un enfoque de la arquitectura que no estará excento de una mirada crítica hacia ella, en especial en relación al papel que le toca jugar en las ciudades contemporáneas  y como estas han llegado a convertirse en los principales instrumentos tecnológicos de depredación de los ambientes naturales. Con Chronos la salida que parece esbozar Fricke es la de devolver a la arquitectura a su condición de segunda naturaleza. Retornar a un estado donde ambiente natural y artificial estén reunidos bajo una única mirada: aquella generada por la construcción de un paisaje no sólo humano, sino humanizado.

Luego de Chronos, Fricke filmaría Sacred Site (1986), pero no sería hasta 1992 cuando el cineasta norteamericano ofrecería su mejor película hasta la fecha: Baraka (http://goo.gl/YVePD ). Si bien este film no emplea en su totalidad la técnica del Time-Lapse, no deja ser cierto que Baraka se ha transformado con el correr del tiempo en toda una joya de las películas no-verbales (non-verbal films). Si con Chronos el viaje era sobretodo en el tiempo, en Baraka es el espacio lo central. Y este es de carácter global.

Lo central de la narración de Baraka es la denuncia de Fricke respecto del abandono por parte de la humanidad del sentido sobrenatural del mundo, hecho que para él explicaría gran parte de los problemas a escala global. De ahí que el marco narrativo esté dado desde la historia de las diferentes religiones, en un viaje filmado en 70 mm. que abarca desde el Ganges al Amazonas, desde el Tibet a Jerusalén, desde la Meca al Vaticano. En Baraka la mirada crítica hacia la ciudad contemporánea que ya había sido esbozada en Chronos, acá es radicalizada. Es así como los momentos más intensos de la película se alcanzan justamente en el registro de las consecuencias feroces de la ciudad del capitalismo global. Consecuencias que se traducen en el espacio adoptando diversas formas, como son: la vida en las favelas brasileñas, la sobrevivencia de los sin casa en las ciudades latinoamericanas, los trabajadores de las maquilas asiáticas, los desastres ecológicos en medio oriente, la depredación del bosque nativo o los recolectores de basura en la India.

Baraka (1992). Favela da Rocinha, Rio de Janeiro, Brasil.

Baraka (1992). Ciudad amurallada de Kowloon, Hong Kong, China. Construcción demolida hacia 1992.

Baraka (1992). Habitación 2064, Green Plaza Capsule Hotel, Tokio.

Baraka (1992). Sao Paulo, Brasil.

Baraka (1992). Mezquita de Istiqlal, Jakarta, Indonesia.

Baraka (1992). Shibuya Station, Tokio, Japón.

Baraka (1992). Fábrica de cigarrillos Gudang Garam, Kediri, Indonesia.

Baraka (1992). Park Avenue, NYC.

Baraka (1992). Los “intocables” de Calcula, como son llamados quienes viven de lo recolectado en los vertederos de la India.

Baraka (1992). Avenida Sao Joao, Sao Paulo, Brasil.

Baraka (1992). Campo aéreo Davis Monthan, Tucson, Arizona.

NASA. Estados Unidos visto desde la Estación Espacial Internacional, entre agosto y octubre del 2011.

Instantáneas desde la urbiosfera.

A estos grandes referentes de los últimos treinta años, hay que comenzar por agregar nuevos nombres. Este es el caso del joven cineasta ruso Sasha Aleksandrov, quien ha empezado a figurar como uno de los más interesantes exponentes de las películas en Time-Lapse. En notables cortos como el realizado al interior del Metro de Moscú (http://goo.gl/Ea2EK) – deudor en gran medida de los trabajos de Fricke – , o al interior de una siderúrgica en  Magnitogorsk (http://goo.gl/D90k) o desde fragmentos de la vida en San Petesburgo (http://goo.gl/0rcBp), Aleksandrov ofrece una mirada de las ciudades contemporáneas en donde lo antiguo es capaz de convivir con lo nuevo y la tecnología ya no es vista como algo ajeno al hombre. Ni deseado, ni temido, sino como el medio inevitable de un planeta con siete mil millones de personas. De ahí que en los trabajos de Aleksandrov la ciudad y la naturaleza terminen fusionando. Para una generación que nació en un mundo casi en su totalidad urbanizado, la ciudad aparece como lo dado. Es así como miradas como la de Aleksandrov colaboran a la construcción de los paisajes aún por construir en las ciudades del siglo XXI. Una nueva sensibilidad que está muy en sintonía con otras filmaciones realizadas en Time-Lapse, como es aquella difundida por la NASA hace algunos meses y que muestra la imagen de la Tierra desde la Estación Internacional (http://goo.gl/P6owr). Un registro que como ninguno antes nos ha devuelto una imagen de nuestro planeta como un lugar plenamente urbanizado: la urbiosfera.

Lo que parecen tener en común todos estos enfoques, es la construcción de una mirada volcada hacia los entornos antrópicos. Mirada en tanto la arquitectura como la construcción de las ciudades contemporáneas aparecen como procesos no tan diferentes a aquellos que podemos encontrar en la naturaleza. Nuevas miradas que quizás nos ayuden a la formación de un nuevo entendimiento acerca de los productos de nuestras acciones en la transformación sobre el medio ambiente. Un entendimiento en que tanto los procesos a largo plazo como los eventos inmediatos estén incluidos en los planes y agendas de las arquitecturas y ciudades por venir. Por que tal como has salido las cosas, tal vez una mirada cyborg de 25 cuadros por segundo, nos ayude a mirar nuestro mundo desde la perspectiva correcta: como una segunda naturaleza. VKPK.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 77 seguidores

%d personas les gusta esto: